Las consolas domésticas son una excelente posibilidad para muchos aficionados a los juegos. Sin embargo no hay que caer en el error de pensar en ellas como la única posibilidad de juego, un claro ejemplo son las consolas portátiles.
Si la última consola de sobremesa de Nintendo ha sido revolucionaria, tanto o más se puede decir de la portátil de este fabricante. Lo primero que sorprende es su pantalla táctil y su micrófono, ya que ambos elementos permiten variar por completo el planteamiento “clásico” del control en videojuegos. A nadie, por ejemplo, se le habría ocurrido, hasta el momento, un juego con el que tiene que soplar a la consola, o en el que tiene que dibujar en la pantalla con un puntero como el de una PDA. La segunda gran baza de esta consola es la extrema originalidad de muchos de sus juegos, que ha acercado a muchas personas que no tenían por costumbre jugar a las videoconsolas.
Con un planteamiento bastante diferente al de Nintendo, Sony puso a la venta, en septiembre del 2005, la versión portátil de su consola Play Station. En el caso de esta consola, lo primero que destaca es el tamaño de su pantalla, y el formato panorámico. Esto es, sin duda, un primer indicador de las intenciones de su fabricante, que no son otras que crear, más que una consola, un reproductor multimedia portátil con, claro, juegos. Así es posible utilizarla para ver películas y fotografías, escuchar música o conectarse a Internet. En resumen, una completa solución de ocio que puedes llevar en el bolsillo y con el que es muy difícil aburrirse.
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I la Game Boy? Us enrecordeu d’ella? Després va venir la Game Boy Advance y després la Nintendo Ds. La Game Boy ja no existeix! Tothom s’ha oblidat d’ella! Snifff, Snifff. Jo amb aquesta si que havia gaudit i gaudit! Hores i hores jugant al Mario, al Pokemon… Aixxx, quins records.
El toxon de Gameboy, la poket i la color.
Eli ^^
Noo! no m’oblido de la Game Boy, al reves si he de recordar alguna “maquineta” d’aquestes es la Game Boy perquè es la única que vaig tenir, i tot s’ha de dir, també m’hi vaig passar estones jugant, jeje